El funcionamiento de los préstamos entre particulares varía en función de si se da o se recibe el crédito. En esta web nos centramos especialmente en la tarea del inversor. Para encontrar información referente a la solicitud se puede visitar nuestra página principal Wilgest Credit.

El perfil del inversor es el de una persona con un nivel de ahorros suficiente como para poder prestar. A cambio de este préstamo se recibe una rentabilidad anual del 8% al 14,5% dependiendo de las preferencias del inversor.

Existen muy pocas alternativas de inversión que puedan ofrecer esta rentabilidad sin ningún tipo de riesgo.

El proceso que se sigue comprende el conocimiento de la empresa, compresión del funcionamiento de los créditos y la participación activa de los beneficios. No se trata de ninguna sociedad ni es necesario comprometerse de antemano a nada. Cada inversor actúa de manera independiente y decide si las operaciones que se le ofrecen son de su agrado o no.

De este modo cuando nuestra empresa recibe una serie de solicitudes de crédito se agrupan en un paquete. Dicho paquete se ofrece al inversor que, a juicio de Wilgest, mejor se adapta a sus posibilidades.

Si acepta invertir se fijará un día para la firma ante notario del contrato de préstamo entre prestamista y prestatario. Una vez las condiciones quedan aclaradas y ambas partes están de acuerdo se plasma la firma.

A partir de ese momento y, según los plazos marcados, el inversor recibirá el pago correspondiente a las cuotas mensuales en su cuenta bancaria.

¿Qué ocurre si el cliente no paga?

Cuando se observa que un cliente muestra una clara actitud de no pagar el total o parte de las cuotas se le envía una comunicación extrajudicial por medio de un Burofax. Si continúa en la actitud, normalmente acumulando impagos por un tiempo de 3 meses, se inicia el proceso de ejecución hipotecaria por el que la propiedad en cuestión pasará a subasta pública en un periodo de 5 a 8 meses.

Una vez la propiedad sale a subasta pueden ocurrir dos cosas: que el prestamista se la adjudique, por lo que queda saldada la deuda automáticamente, dado que el valor de la propiedad siempre supera al del préstamo o que un tercero compre la propiedad.

Si ocurre este último caso el inversor recibirá por ley la parte correspondiente al préstamo, más los intereses pactados por el contrato.

No existe incertidumbre ni variables. El funcionamiento es mecánico y sin fallos.